3Jul 08

Metal Gear Solid 4: Guns of The Patriots: Análisis

Metal Gear Solid 4: Guns of The Patriots: Análisis

Analizar la que es la última entrega de Metal Gear Solid, al menos con su protagonista al frente, no es tarea fácil. La saga que empezó hace 20 años y que ha cautivado a jugadores de todo el mundo puede hacerse añicos si se desvelan demasiados aspectos. Pero por otra parte, PlayStation 3 ha supuesto la entrada en el mundo de los videojuegos a una legión de jugadores que no conocen toda la historia en profundidad y que, probablemente, se van a encontrar con algo que no esperan, y que no significa que les vaya a gustar más o menos. Sea como sea, creo que hemos encontrado el equilibrio perfecto para ambos casos: contar mucho sin contar demasiado.

Hemos intentado plasmar nuestras impresiones de Metal Gear Solid 4: Guns of The Patriots de forma que los veteranos sepan de lo que estamos hablando y a lo que nos referimos, y que a la vez, los que se introducen en la saga en esta ocasión, tengan una idea de lo que se van a encontrar.

Metal Gear Solid 4: Guns of The Patriots: Análisis

20 años es imposible resumirlos en un solo juego por mucho que venga en uno de los formatos que más capacidad tiene en la actualidad; para que eso fuera posible se necesitaría jugar a todos y cada uno de los títulos de la saga, uno tras otro, lo que llevaría muchísimo tiempo. Siguiendo la línea de todo los Metal Gear que han aparecido hasta la fecha, la única forma de hacerlo ha sido uniendo dos tipos de ocio cuya línea divisoria es cada vez más delgada: el cine y los videojuegos.

Eso significa, y más en un título procedente de Kojima Productions, pasarse largos ratos mirando la pantalla sin tocar el mando. Corrijo: tocar apenas el mando, ya que es posible ir algo más allá de los vídeos evocando flashbacks, cambiar el punto de vista de la cámara e incluso moviéndola a nuestro antojo en algunos casos, de forma que los vídeos son en parte interactivos. Esta posibilidad ofrece la oportunidad al jugador novato y no experimentado en el universo Metal Gear a hacer más llevaderas las secuéncias de vídeo, lo que no significa, ni por asomo, que éstas sean aburridas, ya que éstas son partes muy importantes en el contexto de la historia. Para los seguidores de la saga se les desvelarán cosas muy interesantes durante estos cortes. Todos los porqués quedan respondidos. Para los no introducidos en Metal Gear, se les desvelarán igualmente muchos aspectos, pero difícilmente los disfrutarán tanto como los ya veteranos en el universo del juego, hasta el punto de que es posible que algunos puntos se les escapen, pero que no suponen un obstáculo añadido a la hora de jugar pura y llanamente.

INTRODUCCION

Metal Gear Solid 4: Guns of The Patriots: Análisis

El protagonista tiene mucha mili encima; está harto de enfrentarse a héroes de todos los tamaños y aplacar conspiraciones a nivel mundial. Conoce el lado de los buenos, y el lado de los malos, pero las cosas han cambiado. La guerra ha cambiado. Ahora es difícil separar los bandos, porque son muchos. La tecnología manda, el poder a todos los niveles es más adictivo que nunca y Snake esta viejo, cansado, y castigado por los recuerdos.

El salto generacional que hay entre la realidad del juego y el protagonista ya sale a la luz antes de ejecutar el juego por primera vez. Lo que antes era símbolo de elegancia y distinción, ahora esta mal visto por la sociedad. Y donde antes había soldados entrenados, ahora hay chavales menores de edad que empuñan un arma al son de lo que dicta algo que llevan dentro. Esa es la realidad. Tal vez lo mejor para Snake es que desaparezca sin hacer ruido, tal y como ha avanzado en todas sus aventuras. Pero le espera una misión más. Solo una misión más, y que es más apasionante que nunca.

A nuestra disposición están todo tipo de artilugios y armamento que caracterizan a la saga. La utilización de los mismos puede suponer echar al traste largos ratos del juego en un estilo concreto y que puede provocar tener que cambiar radicalmente al forma de jugar. Cualquier acción ejecutada sin pensar y calculada previamente puede implicar perder largo rato intentando encauzar de nuevo la situación. Pero para evitar eso, o para ayudarnos si las cosas se tuercen, tenemos tal cantidad de artefactos, sin contar los que nos vamos encontrando por el camino y los que podemos modificar no sin sacrificar algo por nuestra parte, que es posible para cualquier jugador, veterano o no, encontrar un nivel a su gusto y forma de jugar. La cantidad de objetos es indigestamente grande y la dificultad es fácil para los que les guste algo que podríamos denominar una especie de modo arcade del juego, donde solucionar las cosas a balazo limpio es un camino, si no definitivo y constante, en el que podemos avanzar en algunos tramos del juego.

Pero eso implica dejar atrás muchas cosas interesantes, tanto a nivel de objetos, como a nivel de cómo reacciona nuestro entorno, ya sea gráfico, como personajes, tanto los buenos como los malos. Seguir la filosofía del juego que es espionaje e infiltración táctico, utilizar el entorno a nuestro favor, moverse camuflado, desplazarse sin ser visto y/o sin llamar la atención es, en muchísimos casos, un auténtico regalo para la vista que suaviza la tensión del momento, a sabiendas que nuestra siguiente acción puede cambiar por completo. En este último aspecto, los más veteranos ya sabéis a lo que nos referimos. Los contadores hacia atrás en momentos cruciales de la acción siguen ahí, al acecho. Y en el modo más difícil, no perdonan, con todo lo que eso conlleva.

GRAFICOS

Pero para los veteranos como para los que os metáis en la piel del protagonista por primera vez, nada mas empezar a jugar os vais a meter en un maravilloso fregao bélico como raras veces antes habéis visto. Y si, eso que oís son los ventiladores de vuestra PlayStation 3; vuestra consola está trabajando como nunca. Estáis ante el juego que más explota los recursos de hardware de la última consola de Sony. Metal Gear Solid 4 eleva a la máxima expresión el concepto de freidora con el que en más de una ocasión se ha etiquetado a PlayStation 3. Y no es para menos. ¿No querías una maravilla técnica? Pues aquí la tenéis.

Metal Gear Solid 4: Guns of The Patriots: Análisis

Estamos hablando de entornos muy grandes -que no ilimitados y explorables al 100%- de una precisión enfermiza en el acabo de todos y cada uno de los detalles, tanto los fijos como los escenarios, destruïbles en parte, aunque las texturas pueden estar en un nivel de detalle por debajo de otros aspectos del juego. Eso lo comprobaréis si decidís quedaros un ratito detrás de una caja admirando una guerra real, donde las balas os pasan silbando, donde los cuerpos caen con decenas de animaciones distintas, donde las explosiones se suceden en cualquier punto de la pantalla, y donde las sombras entre la humareda, los efectos climatológicos y una física de partículas muy cuidada alteran lo que teníais planeado al entrar. No es fácil avanzar si tienes la pantalla impregnada de polvo, o gotas de agua, por poner solo dos ejemplos.

Todo lo que hay alrededor del jugador, inclusive lo que se divisa lejos y no al alcance del protagonista, es sensible a ser observado de la forma que el entorno inmediato lo permite, ya sean ondas de calor, polvaredas levantadas por el viento, etc. Cualquier personaje, salvando las cinematicas, se mueven con una naturalidad inusitada, reaccionan a lo que ven y a lo que oyen, se comunican, nos hablan, bromean, reaccionan a lo que hacemos y cómo lo hacemos, se coordinan… en definitiva, viven. No deja de ser curioso pasarse una y otra vez la misma porción del mapa de distintas formas solamente para observar cómo se comportan los personajes dependiendo de la situación.

En Metal Gear Solid 4 no tenemos algunas líneas de capas de decorado encima de un fondo; tenemos entornos representados con la máxima fidelidad, aunque no estan exentos de algun que otro pixelado. La vegetación baila suavemente con la brisa, el agua salpica si cualquier cosa la altera, el suelo cambia en muchos casos ante las pisadas, y el sol es el punto de origen de todo un catálogo de posibilidades que nos ofrecen las sombras proyectadas.

Metal Gear Solid 4: Guns of The Patriots: Análisis

La cadéncia en la representación gráfica solamente recae en unos puntos muy concretos y de una forma poco apreciable, y siempre fuera de lo que es realmente acción. Es decir: eso que se dice  que cuanto más ocurra en la pantalla menos frames por segundo se muestran, en Metal Gear Solid 4 no ocurre. Solamente ocurre en puntos de vista muy puntuales, y que por las propias características del juego solamente se producen en momentos de escasa duración. En cualquier caso no se ven por si solos, hay que fijarse en ellos, por lo que para la mayoría es posible que pasen desapercibidos. Hay mucho a lo que estar atento para que menudéncias de este tipo -porque los bajones de frames son eso, mínimos- acaparen nuestra atención.

Todo este espectáculo visual tiene un precio, y es una pequeña carga de cada área en la cual nos movemos. Nada de pequeñas cargas de escasos segundos. Una sola carga por cada mapa/zona, en un título que corre a 720p nativos con reescalado a 1080. Es aquí donde surge el eterno debate que vamos a zanjar en unas pocas palabras. Quien diga que el título salta a la vista que se ve mal porque va a 720p, miente; no hay más. El juego es un lujo visual, sea en la resolución que sea, sin discusión.

SONIDO

La unión de esfuerzos entre Kojima Productions y Dolby Digital sale a relucir en el título con un resultado simplemente impresionante. Con una separación de canales perfecta, dependiendo del tipo de sonido que emerge del juego, la sensaciones que transmite el título en todas y cada una de sus situaciones, sean cinemáticas o de acción, sumergen totalmente al jugador desde el momento en que se arranca la partida.

Mención especial de la banda sonora, donde algunos temas clásicos de la saga se dan cita otra vez gracias a la colaboración de algunos de los músicos expertos en Metal Gear, los cuales no han dejado de lado las sintonías que marcan el paso del tiempo del protagonista y que a menudo nos invitan a soltar alguna que otra lagrimita, ya sea por parte del jugador veterano que recuerda momentos cruciales de los últimos 20 años de Metal Gear, o por parte del jugador no introducido al comprobar que esas notas encajan como un guante en el momento que está viviendo.

Metal Gear Solid 4: Guns of The Patriots: Análisis

Otra mención especial, esta vez también para cosas no tan buenas. Metal Gear Solid IV cuenta con un amplio abanico de personajes cuyos carácteres y estados de ánimo varían a menudo, empezando por el propio protagonista. El doblaje, como siempre, a la altura de lo que la saga se merece: muy bueno. Cada voz tiene su momento, su textura, su suavidad o su rudeza, y es tan importante como el aspecto visual. Pero el título no viene doblado al español. Esto implica tener que estar constantemente leyendo los subtítulos, que no estan exentos de pequeños fallos, pero que no conducen en ningún momento a la incomprensión del hilo argumental. El idioma no es un problema en el título, pero para los hispano hablantes, puede ser un pequeño obstáculo, para nada insalvable.

JUGABILIDAD

Gran parte de la jugabilidad la marca el propio jugador. En el contexto del juego hay escasas cosas que no se puedan hacer en Metal Gear Solid 4; la diferencia la marca el cómo jugamos, además del aspecto de la dificultad que explicábamos más arriba.

Podríamos clasificar los objetos en 3 grandes grupos: el vestuario del protagonista, su armamento y sus objetos. A lo que respecta al vestuario, en algunas ocasiones tendremos la oportunidad de vestirnos como algunos de los transeúntes. En otras, podremos escoger entre 20? 40? 60 trajes distintos?. Francamente, no me he entretenido a calcularlo; simplemente tenemos tantos vestuarios como texturas al alcance táctil del protagonista. Decir que el personaje principal es un camaleón creo que es quedarse corto. Cualquier superfície que roce a Snake se mimetiza en su traje principal, lo que supone un plus de ocultación y mezcla con el entorno casi absoluta. Este traje ya viene de serie nada más empezar a jugar, pero se va ampliando a medida que se avanza en el juego.

Metal Gear Solid 4: Guns of The Patriots: Análisis

El traje va ligado a un artefacto visual que nos permite ampliar las posibilidades que ofrece el ojo humano, con el cual podemos ver más allá de lo que alcanza la vista, en condiciones de luz adversas, o que nos ayuda a localizar a los adversarios cercanos. Pero cuidado…

El armamento es algo parecido a un hipermercado de lo más variopinto. Armas de diverso calibre van apareciendo poco a poco, modificables en muchas ocasiones mediante nuevos cargadores, silenciadores, culatas especiales, miras y un largo etcétera, que se suman a una lista de diversos explosivos con efectos diferentes y utilizables según la ocasión y el entorno lo requiera. Pero cuidado…

Tenemos además la oportunidad de hacer uso de un simpático artefacto móvil que nos permite explorar las inmediaciones por si la situación parece peligrosa, controlable a distancia. Va rodando por el suelo y es capaz de camuflarse. Pero cuidado…

Pero cuidado, porque no todo iba a ser tan fácil como parece; hay que tener en cuenta que a pesar de que algunos factores son prorrogables, hay que usarlos con cabeza, pues no son ilimitados. No solo nos referimos a la evidente munición que implica recargar; también hay que tener en cuenta factores como la batería de algunos de nuestros objetos, recargable eso sí, pero también estamos hablando de los daños colaterales que pueden tener el uso de muchos de nuestros artilugios. No solo cambia el panorama del entorno -y no solo visual- el atronador sonido de un explosivo, sino que hay otras cosas que afectan a nuestro personaje.

Metal Gear Solid 4: Guns of The Patriots: Análisis

Muchos de los objetos, ya dejando de lado el camuflaje y el armamento, nos ayuda a avanzar. A veces tenemos que comer o curarnos provisionalmente -el personaje ya tiene una edad, no lo olvidéis- pero el aumentar alguno de nuestros niveles puede dañarnos otros, a pesar de que el uso de estos sea casi obligado en algunos momentos del juego. Esto significa que incluso lo que es beneficioso en algunos aspectos, puede ser perjudicial en otros no menos importantes, y que su merma puede ser crucial en según que situaciones.

CONTROL

¿Como se controla todo este ingente hipermercado andante de opciones? Pues de la sencilla e intuitiva forma que caracteriza a la saga. Con dos menús a derecha y izquierda respectivamente repartidos en casillas renellables a nuestro antojo, totalmente personalizables sin que sea necesario salir de la acción. Otras opciones, ya fuera de la acción en si debido a la dedicación que requieren, son igualmente muy sencillas. En todos los casos y en cada objeto es posible acceder a detallada información y características del mismo, algo que a veces puede ser muy útil.

Esta sencillez también salta a la vista a la hora de controlar al personaje; moverlo por el entorno no tiene la más mínima complicación, y manejar las opciones principales se aprende rápidamente. Eso sí, hasta que no os hagáis con el control del mismo hay que ir con cuidado, ya que una pulsación en falso puede significar hacer algo que no se pretende, y no nos referimos simplemente a dispararos en un pié por accidente.

Metal Gear Solid 4: Guns of The Patriots: Análisis

Dos ejes principales permiten ver desde todos los puntos tanto al personaje como el entorno, desde practicamente cualquier perspectiva. Los más utilizados son los 3 puntos del protagonista: Uno por defecto, en tercera persona, otro cuando el protagonista está apuntando pero sin perder la perspectiva en tercera persona, y otro a través de la mira del arma el cual pasa a primera persona la perspectiva general, y que permite la borrosa visualización del entorno inmediato, el cual no aparece si la mira es de largo alcance. Mas que suficiente. El resto de movimientos son los propios de este tipo de títulos y plasmados en otros tantos… a excepción de alguno muy concreto y que puede rubricarse a voluntad del jugador.

CONCLUSIÓN

Algunas pinceladas sobre los pequeños complementos del juego y que no dejan de ser guiños a la realidad, con más o menos descaro, son por ejemplo aspectos graciosos que son marca de la casa. Situaciones creadas dentro del contexto del juego e incluso referéncias e interactuaciones con el propio jugador, contribuyen a que la inmersión del título sea todavía más profunda, si cabe. No faltarán referéncias directas a ciertas marcas y productos que sabrá encontrar el jugador más observador; y el que no sea tan observador, también se dará cuenta.

El punto final de Snake no es más que la culminación de un camino en cuesta hacia la calidad global que marcó el propio Kojima 20 años atrás, y sobra decir que es un título imprescindible para cualquier seguidor de la saga, el cual dudo muy mucho que quede insatisfecho con el mismo; estamos ante un título con un equilibrio que se acerca a la perfección en casi todos sus aspectos, y que es un ejemplo para toda la industria de un trabajo que sorprende y convence a cualquier jugador que se precie, y por muchos títulos que haya jugado.

Mañana ya veremos, pero hoy por hoy Metal Gear Solid 4 es el juego de PlayStation 3 y ofrece una experiencia equilibrada, madura e intensa en todos sus aspectos que técnicamente no se ha visto, de momento, en ningún otro título de la consola. Seáis conocedores de la saga o no, tened por seguro que este juego va a calar en vosotros; hace 20 años que Snake se está preparando para irse por la puerta grande, y eso solamente pueden hacerlo los héroes, que al igual que los grandes videojuegos, vivirán durante mucho tiempo.



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