24abr 09

Las compañías de videojuegos están hartas de la piratería

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cd copia pirata Las compañías de videojuegos están hartas de la piratería

El mundo del cine, la música e incluso la televisión llevan años soportando el lastre de la piratería, ese acto vandálico que pone en peligro a las empresas dedicadas a estos sectores. Por supuesto el negocio de los videojuegos es uno de los más afectados, pero parece que últimamente los índices de piratería alcanzan cifras muy alarmantes. Al menos así lo expresó Peter Dille, vicepresidente de marketing de Sony America, diciendo que la piratería ha robado muchas ventas a PlayStation Portable, y que se deben buscar soluciones para empezar a arreglar un problema que existe desde hace demasiado tiempo.

Una nueva solución con la que se está especulando últimamente es utilizar streaming para los videojuegos, ya sabéis, jugar a través de un servidor y pagar una cuota. No nos engañemos, tal solución no es factible a día de hoy dada la velocidad media de las conexiones de internet a nivel mundial, al menos no para juegos nextgen en alta definición como los que estamos acostumbrados a ver en Xbox 360 o PS3. Luego tenemos la solución que los usuarios llevan gritando toda la vida, rebajar el precio de los juegos. Esta medida podría intentar aplicarse globalmente, y sin duda reduciría la piratería. Una prueba palpable la tenemos en el mercado de segunda mano, un mercado que funciona y donde los juegos no son gratis sino más baratos, y de esto se deduce que mucha gente está dispuesta a comprar pero no a cualquier precio. El problema de aplicar la reducción de precios consiste en no saber cuanto aumentarían las ventas, porque si lo pensamos bien ni siquiera sabemos exactamente el índice de piratería, y aún sabiéndolo puede que no sirviese de mucho. ¿Por qué? Veamos unos ejemplos hipotéticos, una persona descarga o copia un videojuego en vez de comprarlo porque…

A) Es un tipo muy flojo, tanto que no tiene ganas de bajar a la tienda así que decide descargarlo de internet y así se ahorra el viaje. No es por dinero, es por flojera nada más.

B) No sabe que los videojuegos se venden, lleva descargándolos de la red desde que tiene uso de razón y piensa que ese es el “procedimiento normal”. Cuando los ve anunciados en televisión o las tiendas se cree que es para avisar que ya se pueden bajar de internet.

C) No tiene suficiente dinero en ese momento, la compra de otros juegos, de algún accesorio o simplemente un gasto imprevisto le han dejado sin fondos. No obstante lo que sí tiene son ganas de jugarlo enseguida, por lo que decide conseguirlo pirata. No es alguien malo en realidad, sólo un poco “jeta”.

D) Ha roto o perdido su juego original, los discos no son indestructibles ni tampoco llevan incorporado un GPS, así que esto es algo que pasa hasta en las mejores familias. El muchacho no hizo copia de seguridad de su juego original y lo cierto es que no sería justo que lo comprase de nuevo, por tanto lo descarga de la red y todo arreglado. Quizás debería acudir a la distribuidora del juego para que le envíen uno nuevo, pero admitámoslo, internet no pide explicaciones ni pone pegas.

E) No existe una demo jugable, el consumidor necesita probar el juego para saber si le merece la pena comprarlo, y está claro que no hay mejor “demo” que bajárselo enterito. Una vez  que el usuario lo ha jugado y ha visto que le gusta lo suficiente decide comprarlo original, o tal vez no.

F) No lo encuentra por ninguna parte, ha buscado en varias tiendas de su ciudad y o bien no les ha llegado o se les terminó el stock. Entonces decide acudir al principal almacen videojueguil del mundo, o sea internet, donde las existencias son ilimitadas. No es culpa suya, es del “ansia viva”.

G) No llegará a su país, el título en cuestión no se comercializará (por los motivos que sean) donde él vive y por tanto no le queda más alternativa que descargárselo de internet, sintiéndolo mucho claro. ¿Comprarlo de importación? Nah, no sabe cómo hacerlo y además hay mucho timo por internet.

H) No le gusta la protección que lleva, este caso pertenece a los juegos de PC, donde se encuentran medidas de seguridad odiadas por miles de usuarios como el DRM o la antigua Starforce. El chico no lo duda ni un instante, descarga de internet y disco virgen al canto. Paradójicamente la medida antipiratería ha provocado que un usuario legal deje de serlo, al menos en esa ocasión.

I) Ni se lo plantea siquiera, es el típico “pirata masivo” que considera estúpido pagar por algo que puede conseguirse gratis. Tiene copias de todos los juegos que le da la real gana y es raro verlo en compañía de uno original. No dispone de tiempo material para jugar a todo lo que tiene pero guarda como un tesoro sus numerosas copias, algo así como un coleccionista pero en plan caradura.

Bueno, como podéis ver hay muchos motivos o excusas para bajarse un juego de la red. De acuerdo que las dos primeras son en plan de broma, pero a ver quién me asegura que semejantes casos no se han dado nunca. Como es lógico el último caso (opción I) es el más habitual, mucha gente descarga los juegos, música y películas porque es gratis, y si encima le añadimos que puede hacerse con facilidad, rapidez y obteniendo en algunos casos una calidad idéntica al original pues más motivos a favor de la descarga ilegal.

El caso es que las compañías de videojuegos ya están muy hartas de la piratería, cansadas de ver como esta lacra les lleva molestando durante muchos años causándoles un perjuicio que lejos de terminar aumenta cada día más. Poderosas organizaciones con legiones de abogados, analistas, directivos y demás súbditos se ven impotentes ante esta plaga a la que es casi imposible vencer, y esta desagradable situación ya les tiene más que hartos. Las protecciones y medidas de seguridad sirven de distracción a los piratas más que suponerles un impedimento, pues consiguen burlarlas a veces en cuestión de horas, lo cual seguramente ha sido motivo de mofa en más de una ocasión por parte de los hackers y sus admiradores. Evidentemente no es mi intención apoyar la piratería ni mucho menos, tan sólo quiero mostrar la realidad de este tema actualmente, y esa realidad es que las medidas que se adoptan frente a la piratería son prácticamente inútiles.

¿Es imposible evitar la piratería en los videojuegos? Por supuesto que no, pero para conseguirlo es muy recomendable planear una protección de hardware desde el principio. Tomemos como ejemplo a la antigua Dreamcast de Sega, utilizaba un lector para el formato GD-Rom, algo exclusivo que no podía piratearse directamente ya que no existían discos vírgenes. Por desgracia también leía CD’s y ese fue su Talón de Aquiles, pues ya sabemos que las copias piratas eran grabadas en estos discos con pocos problemas de espacio. Si la consola hubiese sido diseñada para leer exclusivamente discos GD-Rom habría sido muy difícil piratearla, tal vez con un copión similar a los utilizados para Mega Drive o Super Nintendo, o quizás de mala manera con un emulador, pero en cualquier caso habría sido un pirateo tardío, incompleto y complicado.

Actualmente tenemos una consola que resiste perfectamente el ataque de los piratas, evidentemente nos referimos a PlayStation 3, cuya principal protección es la misma que tuvo en su día Dreamcast, un formato de almacenamiento exclusivo. En este caso el Blu-Ray no es tan exclusivo, ya que se emplea para películas y existen discos vírgenes, pero la variedad y posibilidades de grabación que ofrece este formato es mucho más limitada que en los consagrados DVD’s, algo que ha contribuido a frenar la piratería en la consola de Sony.

No obstante dicha piratería se utiliza en muchas ocasiones como “chivo expiatorio” ante la falta de éxito de un videojuego o el catálogo de una consola. Tengamos en cuenta que es imposible saber cuantos clientes arrebata la piratería a las compañías, porque un juego descargado no es sinónimo necesariamente de una venta perdida. Además observando el volumen de ventas que tiene PS3 nos damos cuenta de que la ausencia total de piratería no implica necesariamente un éxito asegurado. Personalmente creo que el mercado de segunda mano arrebata más ventas, y aunque es una actividad que considero perfectamente lícita las compañías lo saben y les encantaría que desapareciese.

Bueno, después de este largo artículo concluiré diciendo que combatir la piratería no es una “misión imposible” en mi opinión, se puede hacer pero da la impresión de que las compañías no son capaces, no saben o por motivos económicos no les conviene. En cualquier caso no van por buen camino.