
Esa es la conclusión del Morrisville State College, que han realizado un estudio de las emisiones de datos de la next-gen de Microsoft conectada a través de WiFi. Lo que han descubierto es que estas emisiones no se llevan bien con las que usan algunos manos libres vía Bluetooth.
El problema se ha detectado al intentar emparejar teléfonos móviles con estos dispositivos de manos libres, ya que la Xbox 360 trabaja con las frecuencias WiFi convencionales y, por lo visto, en otros rangos Bluetooth que teóricamente la videoconsola de Microsoft no necesita.
Vía: The Inquirer
















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