Cuando adquirimos una videoconsola es evidente que dicho aparato ha sido creado por una gran compañÃa como puede ser Sony, Microsoft o Nintendo. Compramos la consola, sus juegos y accesorios con toda la ilusión del mundo para divertirnos en nuestro tiempo de ocio, pero existe una sobra oscura que los amenaza continuamente. ¿Qué ocurre si algo se nos estropea?
Admitámoslo, todo puede romperse. La consola, los juego, los mandos, los cables, los periféricos, etc… Ya sea por defecto de fabricación, mal uso por nuestra parte o por culpa de un accidente todo se puede romper. Supongamos que se nos fastidia algo, entonces pensamos “no pasa nada, tranquilo que aún está en garantÃa“. Por desgracia este simple y lógico razonamiento puede llevar al consumidor a través de una auténtica odisea. Ya lo dijo Don Quijote, “amigo Sancho, con las compañÃas hemos topado“.
Existen las leyes y existen las personas, eso está claro. Lo malo es que entre esos dos “puntos” también existen cientos de problemas, y eso no está claro sino clarÃsimo. Cuando un usuario llama por teléfono a la compañÃa responsable del producto averiado para reclamar y exigir su cambio o reparación no le van a recibir con flores precisamente. En muchos casos se quitarán “el muerto” de encima, alegando que debemos reclamar a la tienda o diciéndonos directamente que la garantÃa no cubre nuestro caso. ¿Y qué ocurre si les hacemos caso y relamamos en la tienda? ¿Lo adivináis?!Premio¡ En el establecimiento nos dicen que reclamemos a Sony.
En ese momento a uno se le queda una cara de asombro que jamás habÃa tenido, y piensa para sus adentros “¿esto es cachondeo o qué?”. Pues no, sólo es el comienzo de la pesadilla. Si un pobre usuario trata de informarse legalmente se dará cuenta de que el asunto es un pelÃn complejo, ya que por cada ley estipulada existen uno o más “resquicios” para ella. Por ejemplo, en teorÃa según la ley del año 2003 sobre la garantÃa en la venta sobre bienes y consumo todas las consolas y periféricos (lo que nos ocupa) deben contar con dos años de garantÃa, punto… y seguido me temo. En la práctica nos daremos cuenta de que el tiempo de una garantÃa está dividido en varias etapas, como una vuelta ciclista.
En términos generales los primeros 7, 14 o 30 dÃas corresponden a una garantÃa de correcto funcionamiento, de modo que si el producto se estropea por motivos de fabricación la tienda se hace cargo. Pasado ese tiempo y hasta el periodo de un año la responsabilidad pasa a ser del fabricante (la compañÃa) pero con matices. Los seis primeros meses es completa, pero si la rotura ocurre durante algún momento de los otros seis el propietario debe demostrar que se ha producido por una mala fabricación o simplemente al desgaste. ¿Cómo lo demostramos? Fácil, contratando a un perito que elabore un informe oficial que deberemos presentar a la compañÃa, cosa que desde luego no es gratis. Pasado el primer año y hasta el segundo la “pelota” vuelve al establecimiento, el cual puede cambiarnos el producto o enviarlo al SAT para su reparación, aunque conviene llevar la ley pertinente redactada por si se ponen “tontos”. También podemos solicitarles la hoja de reclamaciones para llevarla después a la oficina del consumidor en el más extremo de los casos.
Mirad, vamos a dejarlo porque me estoy indignando al escribir esto. La realidad es que las compañÃas procuran que las garantÃas no se tramiten para ahorrarse costes, todo ello a través de mecanismos perfectamente legales a la par que repugnantes. Este asunto tiene mucha miga, y lo que acabo de exponer son sólo algunos detalles generales. Si pretendemos informarnos de modo exhaustivo sobre la legislación respectiva a este asunto para estar más preparados ante las reclamaciones podemos acabar como los tipos de esas pelÃculas que se arruinan y pierden a su familia, todo por entablar una interminable batalla judicial contra una compañÃa por algo que creen justo. Vale, es un poco exagerado pero creedme si os digo que “tramitar” la garantÃa de un simple gamepad puede ser algo desesperante en ciertos casos. Creo que cuando nos compramos una consola lo hacemos para jugar, no para estudiar derecho.
¿Qué podemos hacer? Las compañÃas son grandes y fuertes, mientras que nosotros somos pequeños e indefensos, estamos en clara desventaja. Voy a daros dos consejos que creo os pueden ayudar, el tardÃo y el prematuro. El primero es para cuando ya se nos ha roto algo y hemos de reclamar a la tienda o la compañÃa. No os enfadéis, no deis gritos ni profiráis insultos, eso sólo os perjudica a vosotros y será muy improbable que asustéis al “contrario”, pues eso para él no es algo nuevo y además le da una exclusa para colgar el teléfono o pediros que os marchéis del establecimiento. Actuad con calma y sopesad si os merece la pena invertir tiempo o incluso dinero en hacer efectiva la garantÃa. Cierto es que tenéis derecho, pero hacerlo válido puede no compensar el esfuerzo dependiendo del producto en cuestión y tal vez adquirir uno nuevo sea lo mejor aunque resulte frustrante. Valoradlo.
Ahora vamos con el consejo prematuro, que es muy sencillo. Sed previsores antes de comprar nada, pensad que puede romperse y luego toca reclamar, sed más listos que las compañÃas ya que no podéis ser más fuertes. En pocas palabras, seleccionad la tienda donde compréis los productos. En realidad las consolas, juegos y accesorios son iguales en todas partes (en teorÃa), pues esos productos no son fabricados por las tiendas, tan sólo los venden. Basta con que busquéis un comercio que no ponga pegas a las reclamaciones (existen), una tienda de barrio con trato personalizado y amable hacia los clientes, por ejemplo. Si sabéis de buena tinta que es el mejor sitio para reclamar no lo dudéis, haced ahà vuestras compras incluso aunque os resulten algo más caras que en otro lugar. Prescindid en todo lo posible del sistema legal, es el mejor consejo que puedo daros.


















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