Si una vez leÃdo el titular de este post pensáis que voy a hablaros de “Final Fantasy”, o bien de princesas, castillos, dragones o cualquier otro elemento fantástico relacionado con el mundo videojueguil sabed que los tiros no van por ahÃ. Cuando digo “fantasÃa” me refiero a las cosas imposibles o exageradas que solemos ver a menudo en los videojuegos. Dada su naturaleza supongo que es normal que sea asÃ, al igual que ocurre en el cine, las novelas de ficción o los cómics.
Ejemplos de estos los hay a docenas en cualquiera de nuestros juegos favoritos; armas que jamás recargan, enemigos que no mueren ni con un hachazo en la cabeza, héroes que saltan más que un canguro, etc… La lista serÃa interminable, pero mi objetivo no es criticar la falta de realismo en según que juegos, sino analizar los motivos por los que se muestran estas acciones fantásticas y si cumplen o no su cometido.
Dejemos a un lado las temáticas de ficción junto a sus contenidos y centrémonos más bien en las “habilidades fÃsicas” de los personajes, por decirlo asÃ. Si el juego transcurre en el infierno y nuestro héroes está rodeado por horribles monstruos a los que combate mediante unos poderes especiales que le fueron otorgados, digamos entonces que es una fantasÃa justificada y necesaria, pues de otro modo no podrÃa llevarse a cabo tal tÃtulo. Ahora bien, si nuestro personaje es un samurái capaz arrancarle las alas a un mosquito en pleno vuelo con su katana, o bien detener las balas de una ametralladora moviendo velozmente su arma digamos que estos casos no eran necesarias tales fantasÃas.
¿Por qué hacer las cosas asà entonces? Resulta evidente que para dar espectáculo (aún a costa de perder realismo) y de este modo sorprender al jugador y hacerle sentir que el juego es “muy chulo”. Por supuesto el cine de acción también emplea este sistema cada dos por tres, pero conviene desatacar que la cultura nipona supera bastante a la occidental a la hora de exagerar, sobretodo las habilidades de los héroes. No hay más que ver ciertas pelis de Extremo Oriente, en las que un solo guerrero despacha al ejército enemigo con una mano mientras toma el té con la otra. Saltos acrobáticos que no se hacen ni en una cama elástica, katanas que cortan piedra y acero como si fuesen mantequilla, héroes capaces de moverse más deprisa que su propia sombra o golpes de kung-fu con potencia para echar abajo un edificio.
No obstante nosotros los occidentales tampoco estamos exentos de poner alguna que otra “flipada” aquà o allá. Milimétricos disparos a la frente efectuados con una pistola y desde el quinto pino, héroes supermusculados que despedazan tanques con sus propias manos  o escopetas que revientan en pedacitos los enemigos. Ovbiamente tales cosas no existen en la realidad ni tampoco son imprescindibles para los videojuegos, pero por lo visto dichas exageraciones quedan bien y ayudan a las ventas. Sin embargo yo me pregunto algo, a estas alturas en las que tenemos el cine y los videojuegos por todas partes, ¿aún nos sorprenden estas cosas?
Tal vez a un niño pequeño (de esos que se traumatizan si juegan) le puedan impresionar estos “flipes”, pero a un usuario más adulto por regla general no creo que le llamen demasiado la atención. Uno de los géneros que más abusa de este tema quizás es el de los olvidados juegos de lucha 1 vs 1, aunque a dÃa de hoy los juegos Beat-’Em-Up (arcade) también tienen su ración de “lo imposible”. Pensad por ejemeplo en tÃtulos como los últimos Tekken, en los que vemos a luchadores ejecutar movimientos y llaves que un ser humano sencillamente no puede realizar. Dicho sea de paso hacer esto también les ahorra algo de dinero y trabajo, pues no es necesario emplear motion capture para dichos movimientos ni buscar a un artista marcial que los domine. En cuanto a otros efectos como el de la antes mencionada “escopeta reventadora” es evidente que resulta más sencillo mostrar un estallido rojo con trozos saltado por doquier que un impacto y movimiento del cuerpo realista por parte del enemigo. O si no pensad en cuando disparamos con un rifle de francotirador y le volamos la cabeza al tipo. ¡Ni que fuera una bala de cañón!
¿Es necesario seguir recurriendo a estas tonterÃas? SÃ, he dicho tonterÃas, llamemos a las cosas por su nombre. Algunos estamos hartos de ver las mismas exageraciones una y otra vez, y encima sin venir a cuento en ciertas ocasiones. El realismo puede ser muy llamativo y espectacular si se hace bien, y no hablo necesariamente de mostrar una cruda violencia que nos ponga los pelos de punta. Una elaborada coreografÃa mostrada en cinemática o una escena de intenso tiroteo bien diseñada pueden resultar más sorprendentes que observar como los enemigos salen volando con nuestros golpes u otra exageración similar.
No obstante tened en cuenta que todo lo que explico es referido a videojuegos “serios”, ya que existen tÃtulos en los que se emplea la exageración desmesurada intencionadamente para hacer reÃr o mostrar una violencia extrema (Serious Sam, Mortal Kombat, Dead Rising). Ojo, no me quejo para nada de estos puesto que en ellos la exageración tiene un sentido, pero cuando mezclan realismo con toques fantásticos el resultado puede no ser muy coherente. A continuación os pongo uno de los más claros ejemplos de esta generación sobre juegos que exageran sin que realmente sea necesario, una cinemática de MGS4 repleta de “fantasmadas” (atentos al movimiento capoeira):
Resumiendo, ¿no os aburren ya tantas hazañas imposibles que rayan a veces en lo absurdo? ¿Os gustan y siguen sorprendiéndoos todavÃa?




















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