
Desde un tiempo a esta parte cada vez aparecen más servicios y contenidos de pago referentes a los videojuegos, algo comprensible dada la situación de crisis mundial en la que nos encontramos y el enorme coste de producir juegos en alta definición.
Desde hace poco el término DLC (downloadable content) está a la orden del dÃa, se trata de contenido adicional descargable para determinados videojuegos y que aporta material extra y en definitiva más horas de entretenimiento. Al margen del precio que puedan tener estos paquetes hay que remarcar el hecho de que no siempre se cobra por el contenido extra. Por ejemplo tenemos los DLC de pago para PrÃncipe de Persia o Grand Theft Auto IV, mientras que el próximo Titan Pack para Unreal tournament III o el DLC de Left for Dead son gratuitos.
Por otra parte tenemos el servicio para jugar online, y ya sabemos perfectamente que es de pago en Xbox 360 y gratuito en PlayStation 3 y Wii (salvo el reciente Monster Hunter), lo que no implica siempre que sea mejor el de pago puesto que depende bastante del juego (Resistance: Fall of Man tiene menos lag que Gears of War 2 por ejemplo).
Resumiendo, unos cobran y otros no. Si bien es cierto que los contenidos de pago generalmente son más completos y “mejores” deberÃamos preguntarnos si realmente valen lo que piden por ellos. El coste de los juegos no es barato precisamente, y si empezamos a sumarle extras nos va a dar una cifra que no nos gustará ni un pelo. Desde luego comprar estos contenidos es totalmente opcional, pero puede ocurrir que si su venta se generaliza cada vez veamos menos extras gratuitos y al final nos acaben cobrando hasta por actualizar el firmware de la consola. No digo que vayamos a llegar a ese punto, pero estamos en el camino.





















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