
Singularity, se trata sin lugar a dudas de uno de los mejores juegos que podremos jugar a lo largo de este verano. Lanzado al mercado hace poco más de un mes, el pasado 25 de junio y desarrollado por Raven Software y distribuido por Activision, Singularity se nos presenta como uno más dentro del género de los FPS. O eso es lo que parece al principio, hasta que poco a poco vas descubriendo que tiene algo más.
Introduciéndonos en el mundo de Singularity
El juego se llama Singularity y no ha querido traducirse al castellano como Singularidad, pero lo cierto es que durante el juego aluden en repetidas ocasiones a la Singularidad. A diferencia de otros juegos que no dejan de meter el dedo en la herida en torno a los experimentos nazis durante la 2ª GM, Singularity apuesta por experimentos rusos al más puro estilo Chernobyl. La historia dice que los cientÃficos rusos intentaron experimentar con un nuevo elemento quÃmico, denominado E-99, y para ello crearon una base en una isla, llamada Katorga-12.
Como suele pasar en estos casos, el experimento no salió bien ya que pese a que se querÃa poder dominar el tiempo entre otros aspectos, acabó resultando un fracaso que afectó a muchos de los que estaban implicados en el proyecto. TÃpico, pero destacable igualmente: acabaron siendo transformados por la radiación y ahora son mutantes, por asà llamarlo. Básicamente, tenemos que matarlos. Ahora, Estados Unidos ha mandado a un escuadrón, dentro del cual está nuestro personaje, que tiene como fin averiguar si Katorga-12 permanece activa o no.
Vista asÃ, la historia puede parecer aburrida e incluso, insulsa. No aporta nada nuevo respecto a otros juegos… pero nos equivocamos, y mucho. Singularity va más allá de esto y nuestro personaje tiene cierta implicación con los hechos ocurridos en Katorga-12 durante la década de los 50, lo cual complicará bastante la trama e irán apareciendo personajes que tienen cierta relación con el protagonista. La historia, pese a que mi la ciencia ficción no acaba de convencerme, es lo suficientemente buena como para engancharte.
La narración de Singularity
A estas alturas, seguro que más de uno ya habrá asociado Singularity con Bioshock y no está demasiado equivocado. Tienen muchas semejanzas y la narración es una de ellas. Un ejemplo son las cintas de audio que podemos ir escuchando a lo largo del juego, pero para escucharlas tendremos que situarnos próximos a ellas y no podremos seguir avanzando. A medida que avanzamos, el sonido de la grabación se va “perdiendo“. El juego también tiene multitud de notas repartidas por todos los escenarios, aunque mientras las leemos “no se detiene el tiempo“.
Son las dos principales formas de ir conociendo la historia de lo que sucedió y/o está sucediendo en Katorga-12. Pero no son las únicas: también tendremos vÃdeos (el vÃdeo introductorio para mà es sencillamente genial, muy currado) y flashback que nos harán ver cómo eran las cosas por aquel entonces.
Por eso, si por un lado tenemos en cuenta la historia y la forma de narración, resulta imprescindible jugar al juego con sonido y, por supuesto, que sea en castellano. Resulta crucial el idioma para poder entender la trama porque no es el tÃpico FPS en el que únicamente tienes que seguir adelante, matar y seguir matando.
El arsenal de Singularity
Para mà es uno de los puntos fuertes del juego. Yo soy de los clásicos, de esos que prefieren las armas de toda la vida pero con Singularity me he llevado una grata sorpresa. El juego, ambientado en el año 2010, cuenta con un arsenal de armas bastante original y amplio (Minigun o Seguidor, por ejemplo)… y no se queda ahÃ. Las armas pueden ser mejoradas dentro del propio juego dentro de una “caja“, aumentando su rango de acción, de daño o precisión entre otros.
Quizás esto pueda parecer poco pero el Dispoisitivo de Manipulación del Tiempo, DMT, complementa todo este arsenal que porta nuestro personaje. Sirve para controlar el tiempo: podemos manipular objetos rejuveneciéndolos o envejeciéndolos, pudiendo usarlo también como arma para envejecer al enemigo lanzando ondas de impacto o de choque.
Sacando defectos a Singularity
Gráficos. Usa el motor del Unreal Engine 3 y la verdad es que el resultado no es lo mejor que podemos encontrar… te quedas con mal sabor de boca viendo que podÃan haber hecho algo mejor usando el Unreal. No se aprecian muchos detalles en la mayorÃa de escenarios.
Multijugador. Un juego sin modo multijugador te da la impresión de que es menos juego. Por eso, muchos juegos lo incluyen de manera testimonial como sucede con Singularity, que apenas cuenta con el clásico modo multijugador de lucha por equipos y poco más. No aporta nada nuevo ni va a suponer un verdadero hallazgo jugar a él.
Duración del juego. Cuando tienes algo bueno, siempre se te hace corto. En este caso sucede algo asÃ: cuando estás verdaderamente enganchado al juego, éste se acaba. La duración media es de unas ocho horas, pero si te das prisa puedes llegar a pasártelo en unas seis horas, sin explorar todo el mapa y, sobre todo, “no perdiendo el tiempo” escuchando grabaciones y notas. Son útiles para seguir la trama, pero en la mayorÃa de casos representan un complemento que está ahÃ.
Valoración general
Definir el juego en una única palabra no siempre es tarea fácil, pero algunas palabras que se ajustan a él serÃa entretenido o notable. No es una maravilla, pero tampoco es brillante. La trama y los giros de la misma son bastante interesantes, asà como ese ambiente de ciencia ficción que seguro que fascina a muchos. SÃ, no es un FPS cualquiera pero no sobresale especialmente en ningún aspecto por el que vayas a decir: “SÃ, es que Singularity…“.
Puedes pasar un rato, de unas ocho horas, bastante entretenido con el juego pero sabes que cuando éste se acabe difÃcilmente volverás a jugarlo y tampoco disfrutarás de su modo multijugador porque no tiene nada llamativo que nos haga jugar a él repetidamente. Si a esto sumamos los gráficos bastante mejorables el resultado es que es un buen FPS pero no deja de ser eso, un buen FPS. Y ojo, esta etiqueta de buen FPS no nada fácil de obtener estos dÃas ante la proliferación de éstos.




















Multijugador. Un juego sin modo multijugador te da la impresión de que es menos juego. Por eso, muchos juegos lo incluyen de manera testimonial como sucede con Singularity, que apenas cuenta con el clásico modo multijugador de lucha por equipos y poco más. No aporta nada nuevo ni va a suponer un verdadero hallazgo jugar a él.
Duración del juego. Cuando tienes algo bueno, siempre se te hace corto. En este caso sucede algo asÃ: cuando estás verdaderamente enganchado al juego, éste se acaba. La duración media es de unas ocho horas, pero si te das prisa puedes llegar a pasártelo en unas seis horas, sin explorar todo el mapa y, sobre todo, “no perdiendo el tiempo” escuchando grabaciones y notas. Son útiles para seguir la trama, pero en la mayorÃa de casos representan un complemento que está ahÃ.






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